CARTA ABIERTA DE LOS PADRES

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Semana de la Diversidad – “Todos diferentes con la misma dignidad”

Quiero agradecer, y mucho, al Colegio la celebración de la “Semana de la Diversidad” me parece una forma de concienciarnos, educarnos y enriquecernos. Esta sensibilidad hacia la diversidad no es nueva en mi vivencia en el Colegio. El curso pasado en la clase de mi hija y gracias a la iniciativa de Dña. Marisol Villalba y Emilia, profesora y alumna respectivamente, pudieron aprender, todos los viernes, letras y palabras del lenguaje de signos. Mi hija luego nos los enseñaba a nosotros y jugábamos a las adivinanzas con lo aprendido. Ella estaba feliz porque decía “que además de inglés, estaba aprendiendo otro idioma”. A partir de esa actividad colegial pudimos hablar de las personas ciegas y jugamos a ser ciegos; y de la parálisis cerebral, y estuvimos en una piscina de un centro para niños con esta enfermedad. Jugamos y aprendimos mucho. Nos enriquecimos como personas.

El proyecto educativo juega un papel clave en el desarrollo de la sociedad futura y parece que existe un cierto grado de sensibilidad hacia este tema en el Colegio, lo demuestra la celebración de esta semana y otra serie de actividades que se organizan desde hace años. Y sin embargo, me surgen preguntas que me afectan directamente a mí, como madre, y no al colegio: ¿cómo convivimos, en mi familia, con las diferencias que no conllevan discapacidad? ¿Estoy atenta a las diferencias que hay en las clases de mis hijos? ¿Qué diferencia me resulta más fácil aceptar? ¿Cómo estoy educando a mis hijos a aceptar las diferencias?

Es fácil la compasión, ponerse en el lugar del otro, si hay una discapacidad evidente pero por supuesto no toda diversidad conlleva discapacidad. ¿Qué hacemos cuándo un niño tiene una “necesidad educativa especial”?; ¿Qué hacemos cuando un niño desarrolla una sexualidad “diferente”?; ¿Qué hacemos ante un niño de una raza diferente a la nuestra?; ¿Qué hacemos cuándo un padre escribe un mail, porque su hijo tiene alergia al látex, pidiendo al resto de padres que en clase de piscina sus hijos utilicen los gorros de tela que entrega el colegio y que no usen gorros de látex?; y ¿si nuestro hijo tuviese esa “necesidad educativa especial”? Y ¿si nuestro hijo hubiera desarrollado una sexualidad “diferente”? Y ¿si nosotros fuésemos de la raza minoritaria? Y ¿si nuestro hijo tuviese la alergia? También hay diferencias por altas capacidades y probablemente, esas diferencias, nos importarían algo menos si nos tocasen. Somos responsables de lo que hacemos y de lo que no hacemos…

La diversidad es inherente al ser humano. Cada niño tiene una condición física, mental o sensorial diferente. En los niños, las diferencias, son tan evidentes que llega a ser importante, en el ritmo de aprendizaje y en el desarrollo corporal y madurativo, el mes del año en el que se ha nacido. Cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, y cualquier niño puede tener un problema a lo largo de su proceso formativo por muy diversas causas.

En mi opinión, el Colegio debe potenciar más un modelo educativo en el que se reconozcan las características de los alumnos y establecer un proceso de enseñanza personalizado. Debe evitar una enseñanza basada en la homogenización. Además, los padres y el Colegio, de forma conjunta, deberíamos desarrollar una política educativa en valores (libertad, igualdad, respeto y dignidad) que marquen un camino hacia una actitud y un comportamiento positivos hacia la diversidad. Una línea educativa en donde sepamos potenciar la diversidad, aprender y enriquecernos con ella. Una educación en la que reconozcamos que todos somos diferentes, todos distintos, pero con la misma dignidad.

Puri Magán

Educación Noticias

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